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N28

Architects&Stones

En el proyecto del Templo de Taylorsville (Utah), la piedra no es simplemente un material de revestimiento, sino uno de los elementos a través de los cuales la arquitectura construye memoria, presencia y continuidad.

Diseñado por FFKR Architects, el templo interpreta la herencia de la arquitectura pionera local mediante un lenguaje solemne y contemporáneo, compuesto por proporciones góticas, cubiertas inclinadas, arcos, detalles decorativos y referencias al paisaje natural de Utah. La identidad del edificio viene definida también por el Botticino Classico, una piedra caliza procedente de Italia, elegida por su capacidad para aportar solidez, luminosidad y profundidad a la fachada.

Sobre esta relación entre materia, espiritualidad y proyecto hemos conversado con Steve Goodwin, Senior Principal Architect de FFKR Architects (cuya sede principal se encuentra en Salt Lake City, Utah) y uno de los responsables del Religious Studio del prestigioso estudio estadounidense.
En esta entrevista, Goodwin nos habla de su trayectoria profesional, del papel de la arquitectura religiosa en la creación de espacios destinados a la comunidad, del significado que tiene hoy la elección de la piedra natural y de la contribución de Marmi Ghirardi a la realización de un edificio concebido para perdurar en el tiempo.

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La piedra como lenguaje de lo sagrado

En la arquitectura religiosa, la piedra natural nunca es simplemente un material. Es presencia, permanencia y memoria. Es aquello que atraviesa el tiempo, dando forma a espacios concebidos para acoger comunidades, rituales, silencios y gestos colectivos. Por ello, en los proyectos destinados al culto, la elección de la piedra adquiere un valor que trasciende su función constructiva: pasa a formar parte del propio significado del edificio.

En esta relación entre materia y espiritualidad se inscribe una parte importante de la trayectoria internacional de Marmi Ghirardi, que a lo largo de los años ha colaborado en la construcción y restauración de iglesias, catedrales, mezquitas y templos en distintas partes del mundo. Intervenciones muy diversas por contexto geográfico, tradición religiosa y lenguaje arquitectónico, pero unidas por una misma exigencia: traducir en piedra una idea de permanencia, precisión y belleza.

Entre las realizaciones más significativas destaca la Catedral de San Juan Bautista de Paterson, en Nueva Jersey, uno de los proyectos ya presentados por About Marble y galardonado con el Pinnacle Award for Excellence 2020. El proyecto de restauración requirió un complejo trabajo en piedra natural, empleando materiales como Bianco Venatino Gioia, Verde Alpi y Repen, trabajados con extrema precisión mediante tecnologías de control numérico y una profunda atención al detalle constructivo. Junto a los procesos tecnológicos, parte de la intervención fue realizada manualmente por un cantero especializado, confirmando un enfoque en el que innovación y saber artesanal continúan dialogando. Se trata de un proyecto donde la dimensión técnica y la simbólica se encuentran: devolver valor a un edificio histórico significa también respetar su memoria y renovar su presencia dentro de la comunidad.

En Estados Unidos, Marmi Ghirardi también ha contribuido a la Iglesia Católico-Romana de San Esteban (St. Stephen) en East Grand Rapids, Michigan, confirmando una competencia específica en la realización de elementos pétreos destinados a espacios litúrgicos. Aquí, la piedra se convierte en instrumento de orden, proporción y recogimiento, contribuyendo a la creación de ambientes en los que cada detalle participa en la construcción de una experiencia espiritual.

La geografía de los proyectos religiosos realizados por la empresa se extiende además hacia culturas y tradiciones diferentes. En Malasia, la mezquita Masjid Sri Sendayan, en Negeri Sembilan, demuestra la capacidad de dialogar con una arquitectura sagrada basada en la proporción, la ornamentación y la monumentalidad. En Portugal, el templo de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días de Lisboa representa otro ejemplo de colaboración internacional en el ámbito de los edificios de culto, donde la piedra contribuye a expresar solidez, luz y solemnidad.

Junto a los grandes proyectos internacionales, la trayectoria de Marmi Ghirardi incluye también obras profundamente ligadas al territorio italiano, como la Iglesia de Cristo Resucitado de Rodengo Saiano, en la provincia de Brescia.

Se trata de un proyecto cercano a las raíces de la empresa, donde la piedra dialoga con el contexto local y con una comunidad que reconoce en el edificio religioso no solo un espacio de culto, sino también un lugar de identidad colectiva.

En los últimos años, el trabajo de Ghirardi en la arquitectura religiosa ha encontrado una nueva expresión en los templos estadounidenses de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. El Taylorsville Utah Temple, diseñado por FFKR Architects, ha puesto en valor el Botticino Classico como un material capaz de combinar luminosidad, resistencia y profundidad expresiva. El proyecto, inspirado también en la arquitectura pionera tradicional de Utah, recibió un Pinnacle Award, confirmando el papel de la piedra natural como elemento central de la calidad arquitectónica del edificio.

A esta experiencia se suma el LDS Burley Idaho Temple, en Burley, Idaho, cuya fachada exterior, realizada por Ghirardi en colaboración con la empresa KEPCO+, fue igualmente distinguida con el prestigioso Pinnacle Award.

Revestido con aproximadamente 45.000 pies cuadrados de granito Bianco Sardo ligeramente apomazado, el edificio presenta una fachada caracterizada por un campanario decorado, molduras escalonadas y detalles esculpidos, fruto de un proceso de diseño basado en la colaboración entre arquitectos, contratistas especializados en piedra, consultores e instaladores. Entre los elementos más significativos destaca el friso tallado inspirado en la flor de la patata, un homenaje a la tradición agrícola de la región.

Además de la fachada exterior, Ghirardi se encargó también del suministro de los materiales interiores, contribuyendo a algunos de los elementos centrales del edificio, entre ellos la pila bautismal y la gran escalera interior que asciende dentro del templo. También en este caso, la piedra se convierte en un medio para conectar arquitectura, comunidad e identidad local.

Desde las catedrales estadounidenses hasta las mezquitas asiáticas, pasando por los templos SUD y los edificios religiosos italianos, el trabajo de Marmi Ghirardi demuestra cómo la piedra natural puede adoptar formas y lenguajes muy diferentes sin perder su fuerza esencial. Cada proyecto exige competencias técnicas, capacidad para interpretar el contexto y una sensibilidad especial hacia el significado de los lugares.

Al fin y al cabo, construir para lo sagrado significa enfrentarse a un tiempo más largo que el tiempo ordinario. La piedra, por su propia naturaleza, pertenece a esta dimensión: resiste, conserva y acompaña. Y es precisamente en esta continuidad entre materia, arquitectura y memoria donde se reconoce una de las expresiones más elevadas del trabajo de Marmi Ghirardi.

Nos vemos en el próximo número de

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